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définition - Reunificación_alemana

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Reunificación alemana

                   
  Mapa de la división en Alemania Occidental y Alemania Oriental, y Berlín Occidental en amarillo.

El término reunificación alemana (en alemán: Deutsche Wiedervereinigung) se refiere a los cambios políticos y sociales acontecidos durante los años 1989 y 1990 en Alemania, los cuales concluyeron en la adhesión de la antigua República Democrática Alemana (RDA) bajo la jurisdicción de la República Federal de Alemania (RFA). La denominación «reunificación» se utiliza en contraste con la primera Unificación alemana, la cual encaminó hacia la creación del Imperio Alemán en 1871.

Después de la caída del muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 y la conclusión de las primeras elecciones multipartidarias y democráticas ocurridas en la RDA el 18 de marzo de 1990, pudieron entablarse negociaciones entre ambas naciones alemanas para garantizar su reunificación mediante la ratificación del Tratado de Unificación (en alemán: Einigungsvertrag) y el Tratado Dos más Cuatro, en presencia de Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y la Unión Soviética, las cuatro potencias ocupantes de Alemania entre 1945 y 1949. La Alemania reunificada se convirtió en un miembro de la Comunidad Europea (la antecesora de la Unión Europea) y la OTAN. La entrada en vigor del Tratado de Unificación el 3 de octubre de 1990 es celebrada todos los años desde 1991 como el Día de la Unidad Alemana.[1]

También se ha utilizado el calificativo de «anexión» de Alemania Oriental por parte de Alemania Occidental,[2] ya que en el territorio de la antigua RDA se impuso el modelo occidental.

Contenido

  Fundamento jurídico

Al término de la Segunda Guerra Mundial, Alemania existía aún como Estado, aunque completamente inhabilitado para ejercer funciones como tal, mientras que la autoridad sobre el territorio alemán era ejercida por el Control de Consejo Aliado. La creación de la RFA el 23 de mayo de 1949 significó una reorganización del Estado alemán dentro de su derecho constitucional, con una potestad y soberanía similar a países que representaron a este Estado, como el antiguo Imperio Alemán. El canciller de la RFA, Konrad Adenauer, declaró a finales de 1949 que el gobierno de este país proclamó la continuidad del Estado alemán por medio de la existencia de la RFA.[3] El estatus legal de la RFA como Estado sostenido por Adenauer fue confirmado igualmente por el Tribunal Constitucional de Alemania.[4]

Para que el proceso legal de la reunificación alemana tuviera vigencia, el 23 de agosto de 1990, la Volkskammer —el parlamento de la RDA— aprobó la creación de una nueva nación alemana unificada según lo establecido en el artículo 23 de la Ley Fundamentalconstitución de la RFA—,[5] permitiendo así la ratificación de una propuesta de ley creada el 22 de julio del mismo año, la cual reconocía la anexión de las catorce regiones administrativas de la RDA y su capital, Berlín (Este), por parte de la RFA. Dicha ley entró en vigor el 14 de octubre del mismo año.[6] La legalidad de estas negociaciones desarrolladas con el parlamento germano oriental fue reconocida a nivel internacional tras la firma del Tratado Dos más Cuatro el 12 de septiembre del mismo año, el cual también permitió el ejercicio de la soberanía del Estado alemán sobre Alemania como un todo.[7] [n. 1]

La Ley Fundamental ofreció una solución legal ante una eventual reunificación de Alemania, ya que en ésta en su artículo 23 se contemplaba el ingreso futuro de «otras partes de Alemania».[9] El 29 de septiembre de 1990, en la redacción del preámbulo[10] y del artículo 146 de dicho documento oficial[11] se señaló que la reunificación del país había sido concluida, mientras que el artículo 23 fue retirado de la constitución alemana sustituyéndose en 1992 por otro referente a la Unión Europea.[9]

La capital de Alemania, Berlín, fue igualmente dividida como el resto del país en cuatro zonas de ocupación. Al este de la ciudad, fue establecida la capital de la RDA por el Estado germano oriental, el cual también otorgó a la misma la condición de Estado el 28 de junio de 1961.[12] Sin embargo, las potencias occidentales —Estados Unidos, Reino Unido y Francia— rechazaron la legitimidad de Berlín (Este) como capital y parte constituyente del territorio de la RDA porque dicha ciudad estaba bajo la jurisdicción de las naciones participantes de la Conferencia de Potsdam y Francia.[13] Pese a ello, el Tratado de Unificación en sus artículos 1 y 2, decretaron la unión de los veintitrés distritos de Berlín —Este y Oeste—, así como el establecimiento de la capital de la Alemania unificada en esta ciudad.[14]

  Antecedentes

  Mapa donde se muestran las zonas de ocupación alemanas, incluyendo el protectorado del Sarre y los territorios cedidos a Polonia y la Unión Soviética.

  Partición de Alemania

Tras el consenso logrado por las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial en la Conferencia de Yalta, concretándose después en la Conferencia de Potsdam (2/8/1945), la extensión territorial alemana fue dividida en cuatro zonas de ocupación, tres ubicadas al oeste —bajo la jurisdicción estadounidense, británica y francesa— y una en el este bajo la jurisdicción soviética; las cuales constituirían en 1949 a la RFA y la RDA, respectivamente.[15] La capital de Alemania, Berlín, fue igualmente dividida en cuatro zonas de ocupación. Así mismo, se delimitó la frontera oriental alemana tras la línea Oder-Neisse[16] y fue decretada la cesión de varios territorios alemanes a otros países: las islas Helgoland al Reino Unido, Alta y Baja Silesia, Neumark, Pomerania Central y el sur de Prusia Oriental a Polonia; mientras que el norte de esta región estaría bajo la administración soviética.[16]

Entre los territorios ocupados, el Sarre era la excepción porque fue fundado en 1947 como un protectorado francés autónomo. Aunque mantenía fuertes vínculos con la economía y política francesa,éste no mantenía ninguna adhesión con su sistema jurídico, lo cual permitió la creación de una autoridad gubernamental, una moneda de curso legal propia y la emisión de documentos de identidad y pasaportes.[17] [18] El 27 de octubre de 1956 fue ratificado el Tratado de Sarre, el cual autorizaba la adhesión de este protectorado a la RFA como un Estado federado a partir del 1 de enero del año siguiente.[19]

El 10 de marzo de 1952, Iósif Stalin propuso un plan de reunificación de las naciones alemanas bajo términos muy similares a los que se adoptaron al poco tiempo en Austria. La llamada «Nota de Stalin» requería que se creara una Alemania neutral, la cual tendría su frontera oriental en la línea de Oder-Neisse. Stalin también hizo un llamado a que todas las tropas aliadas se retiraran de la zona en el plazo de un año.[20] El canciller de la RFA, Konrad Adenauer, anunció que preferiría que Alemania se integrara al resto de la Europa Occidental. Además, los gobiernos de Francia, Reino Unido y Estados Unidos rechazaron la propuesta de reunificación hasta que existieran las condiciones para efectuar elecciones libres.[21]

Inicialmente la República Federal de Alemania y sus aliados de la OTAN no reconocieron el gobierno de la República Democrática Alemana ni el de la República Popular de Polonia, de acuerdo a la estrategia de política exterior conocida como Doctrina Hallstein.[22] A principios de la década de 1970, el canciller de la RFA, Willy Brandt, comenzó una política de distensión conocida como Ostpolitik con los países de la Europa del Este, especialmente la RDA. Esta política de acercamiento, si bien no consiguió superar la división entre ambas naciones alemanas, sí logró el establecimiento de relaciones diplomáticas.[23]

  Situación internacional

Las políticas de reestructuración y transparencia impulsadas por el Secretario General de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov, supuso la restauración de la soberanía plena para los países miembros del Pacto de Varsovia, reemplazando a la Doctrina Brézhnev.[24] Esto afectó severamente la existencia del régimen socialista en el resto de la RDA, debido a que Gorbachov prohibió cualquier tipo de intervención —incluyendo la militar— en los asuntos internos de los miembros del Pacto, entre los cuales se encontraba la RDA;[25] de modo que ante una eventual insurrección popular o liberalización política en este país no intervendría el ejército rojo a aplacarla como ocurrió previamente en la RDA en 1953, en Poznań (Polonia) y Hungría en 1956 y en Checoslovaquia en 1968.

Previa a la apertura económica, política y social efectuada por Gorbachov; el 31 de agosto de 1980 los trabajadores de los astilleros de Gdańsk (los cuales fundaron el sindicato independiente Solidarność), exigieron el compromiso de respetar los derechos de los trabajadores, así como la legalización de sindicatos independientes del gobierno polaco. Pese a la imposición de la ley marcial en Polonia de 1981 a 1983 durante la gestión de Wojciech Jaruzelski y la persecución de los miembros de este sindicato en la clandestinidad a lo largo de la década de 1980, entre el 6 de febrero y el 5 de abril de 1989 se efectuaron los acuerdos de la mesa redonda entre representantes del gobierno polaco y Solidarność. Tras las negociaciones se logró que el sindicato Solidarność fuera legalizado, se implantó un sistema semipresidencial, se restableció el Senado de Polonia, se permitieron las elecciones para los escaños del senado y para el 35% de los escaños del Sejm (cámara baja del parlamento polaco) y se autorizó el acceso de los opositores a presentarse en los medios de comunicación.[26] Paralelamente a la liberalización política en Polonia, tras la sustitución del Secretario General del Partido Socialista Obrero Húngaro János Kádár, el gobierno húngaró concertó negociaciones con los opositores al régimen en 1989; en las cuales se logró establecer un sistema pluripartidista y se permitió la celebración de elecciones libres presidenciales en 1990.[27]

Pese a las reformas políticas de Gorbachov y las liberalizaciones políticas en Polonia y Hungría, el secretario general del Partido Socialista Unido de Alemania (PSUA), Erich Honecker, rechazó cualquier intento de aplicar reformas liberalizadoras, aunque éstas fuesen moderadas. Igualmente, el gobierno de este país reprimió las protestas que simpatizaran con las acciones del gobierno soviético.[28] Sin embargo, se mostraba preocupante la situación general de la RDA durante la década de 1980; el de hecho de no efectuar alguna clase de reformas económicas, políticas o sociales, generó desconfianza en la gestión del gobierno germano oriental.[29] La ineficiencia del Estado germano oriental fomentó la proliferación de manifestaciones en favor de la reivindicación de las libertades políticas e individuales, el respeto y cumplimiento de la dignidad humana, del Estado de Derecho establecido en la RDA y del pluralismo político,[30] así como el cumplimiento de algunas otras exigencias como la objeción de conciencia y la protección del medio ambiente.[31]

La calidad de vida de los habitantes germano orientales a finales de la década de 1980 era superior a Portugal y Grecia, ambos miembros de la Comunidad Económica Europea, así como a la de los países del bloque socialista en términos de poder adquisitivo, atención médica y desarrollo social. Además, la RDA era entonces la décima potencia industrial en el mundo.[32] Sin embargo, el suministro de mercancías, piezas de recambio, maquinaria y materia prima era insuficiente para la sustentabilidad de la economía de la RDA.[29]

El gobierno de la RDA autorizaba la represión y vigilancia de la población a través de la policía secreta del Estado, la Stasi, irrespetando así las libertades individuales.[33] Este mismo gobierno vulneraba las libertades políticas debido a la superioridad que ejercía el (PSUA) sobre los demás partidos y la inexistencia de votaciones.[34] De hecho, la única vez que se efectuaron comicios electorales fue durante las elecciones locales del 7 de mayo de 1989, cuyo resultado fue una mayoría absoluta del 98,8% a favor del PSUA por medio de un fraude electoral.[35] Así mismo, el sistema judicial durante la existencia de la RDA estuvo sujeto a las limitaciones impuestas por el Gobierno germano oriental, lo cual permitió la influencia de la ideología marxista-leninista del partido político dominante, el PSUA.[34]

Durante la década de 1980, las restricciones con respecto a las solicitudes de viaje impuestas por el Gobierno germano oriental[36] y la persecución de los «fugitivos de la República» (en alemán: Republikflüchtinge) hacia la RFA fueron criticadas por sectores opositores, así como por la inexistencia de garantías legales hacia los expatriados al regresar a la RDA y los emigrantes.[37]

  El fin de la división

  Emigración masiva de ciudadanos de la RDA

  Fotografía de 2005 del Palacio Lobkowitz, sede de la embajada alemana (antes de 1989, sólo de la RFA) en Praga.
  Estampilla conmemorativa con motivo de los veinte años de la apertura de la frontera austro-húngara.

El 2 de mayo de 1989, comenzó la desmantelación de los controles fronterizos en Hungría y Austria, por lo cual muchos ciudadanos de la RDA se movilizaron hacia el primero buscando una alternativa para viajar hacia el oeste de Europa, en particular hacia la RFA.[38] Al mismo tiempo, muchas personas se desplazaron hacia la Representación Permanente de la RFA en Berlín Este y las embajadas de este país entre agosto y septiembre de 1989 en Budapest, Praga y Varsovia con el propósito de solicitar autorizaciones de viaje hacia la RFA; aunque dichas instituciones suspendieron inmediatamente sus servicios debido al exceso de solicitudes.[39] En la década de 1980, la ideología del gobierno húngaro, pese a ser socialista, permitía prácticas económicas propias de los países capitalistas, como el establecimiento de empresas controladas por el sector privado, así como un mayor respeto hacia las libertades individuales.[40]

El 19 de agosto hubo un incremento del éxodo migratorio desde la RDA hacia Austria pasando por Hungría, aprovechando la celebración del Picnic Paneuropeo en la ciudad húngara de Sopron; lograron escapar unas 661 personas por la frontera austro-húngara.[39] El 11 de septiembre de 1989, el gobierno húngaro decretó oficialmente la apertura de las fronteras entre Austria y Hungría para los habitantes germano orientales sin documentos de viaje, aboliendo de esta manera un tratado existente entre Hungría y la RDA que restringía el paso de cualquier ciudadano de este país hacia cualquier país de la Europa Occidental a través de otros países del Este europeo.[41] Ya el 30 de septiembre de 1989, más de 30.000 ciudadanos de la RDA habían atravesado la frontera austro-húngara,[42] mientras que otros 17.000 habían llegado a la RFA con autorización de las embajadas en Praga y Varsovia.

Para evitar la emigración masiva hacia Hungría, el gobierno oriental alemán decidió clausurar los cruces fronterizos hacia Checoslovaquia desde el 3 de octubre de 1989.[41] Sin embargo, esta medida fue revocada el 1 de noviembre del mismo año, teniendo como consecuencia una nueva oleada de emigrantes germano orientales hacia Checoslovaquia y Hungría, algunos de los cuales se movilizaron dos días después hacia la embajada de la RFA en Praga con el propósito de solicitar permisos de viaje hacia Alemania Occidental.[43]

  Protestas en la RDA

  Manifestación en Leipzig el 16 de octubre de 1989. Esta protesta fue una de las más representativas de estos levantamientos, con una participación de 120.000 personas.[44]

En 1989, emergieron movimientos insurgentes semanales conocidos como las «Manifestaciones del Lunes» (en alemán: Montagsdemonstrationen) cuyo propósito era coaccionar la ejecución de un nuevo Estado democrático en la RDA, así como lograr la renuncia del PSUA.[45] Las Manifestaciones del Lunes se caracterizaron por la poca o nula efectividad ejercida por la Volkspolizei y la Stasi hacia los participantes de las protestas.[46]

Estas protestas se originaron el 4 de septiembre de 1989 en la Iglesia de San Nicolás en Leipzig tras la culminación del culto correspondiente a dicho día.[45] Esta primera manifestación tuvo una participación de 1.200 personas.[47] A lo largo del otoño de 1989, hubo manifestaciones en las ciudades de Dresde, Halle, Karl-Marx-Stadt —actualmente Chemnitz—, Magdeburgo, Plauen, Potsdam, Rostock y Schwerin, aunque éstas eran de menor participación y no ocurrían con periodicidad como las de Leipzig.[48]

Las protestas del 30 de octubre y 6 de noviembre de 1989 contaron con una presencia de 320.000[49] y 500.000 personas respectivamente,[50] siendo éstas las de mayor participación entre las Manifestaciones del Lunes. La mayor concentración de manifestantes se constataba en las ciudades de Leipzig, Dresde, Halle y Karl-Marx-Stadt.[51] Ambas manifestaciones precipitaron la renuncia del gobierno germano oriental, incluyendo la del Presidente del Consejo de Ministros Willi Stoph el 7 de noviembre de 1989.[51]

  Cambios en la estructura del gobierno de la RDA

  Desfile conmemorando los cuarenta años de la fundación de la RDA.

A pesar de las protestas y el descontento general, el gobierno de la RDA decidió conmemorar el 7 de octubre de 1989, el cuadragésimo aniversario de la fundación de la RDA.[52] Dichas celebraciones se destacaban por los desfiles militares y por los actos represivos ejercidos por la policía hacia los manifestantes que intentaron obstruir la circulación de los desfiles programados para ese día.[53]

Este acto conmemorativo contó con la presencia de mandatarios provenientes de países socialistas, destacándose Todor Zhivkov, Miloš Jakeš, Nicolae Ceauşescu, Mijaíl Gorbachov (secretarios generales de Bulgaria, Checoslovaquia, Rumanía y la Unión Soviética, respectivamente) y el primer ministro polaco Wojciech Jaruzelski. Durante este acto oficial, Gorbachov criticó la inamovilidad del gobierno germano oriental con respecto a la aplicación de reformas económicas y políticas.[54]

Posteriormente a la celebración de los cuarenta años de la RDA, la dirección del Comité Central del PSUA sufrió un debilitamiento debido a conflictos internos, los cuales derivaron en la aparición de fracciones de políticos moderados y de línea dura.[55] El 18 de octubre de 1989, Erich Honecker renunció como secretario general de la RDA y del Comité Central del PSUA a causa de problemas por su estado de salud, por lo cual el Comité Central asignó a Egon Krenz los cargos que desempeñaba Honecker.[56] [57] No obstante, la dimisión de Honecker no fue suficiente para los miembros de la Academia de Ciencias de la RDA, quienes exigían la sustitución de los miembros del Politburó del PSUA. Dichas exigencias fueron cumplidas el 8 de noviembre de 1989, con la renuncia de nueve miembros del mismo: Hermann Axen, Kurt Hager, Werner Krolikowski, Erich Mielke, Erich Mückenberger, Alfred Neumann, Horst Sindermann, Willi Stoph y Harry Tisch. Así mismo, fueron admitidos cuatro miembros nuevos en el Politburó, entre los que se encontraba el entonces primer secretario del PSUA en Dresde Hans Modrow.Ese mismo día, el gobierno de la RDA aceptó una convocatoria de elecciones libres y legalizó el partido opositor Neues Forum (Nuevo Foro).[58]

  Caída del Muro de Berlín

  Fotografía de la conferencia de prensa otorgada por Günter Schabowski el 9 de noviembre de 1989.
  La caída del muro de Berlín fue uno de los hechos más trascendentales de la segunda mitad del siglo XX.

El 9 de noviembre de 1989, el miembro del Politburó Günter Schabowski concedió una conferencia de prensa para anunciar la derogación de las limitaciones impuestas a los permisos de viajes para los ciudadanos germano orientales, así como la aprobación de viajes desde la RDA hacia la RFA a través de cualquier paso fronterizo.[59] Cuando el periodista italiano Riccardo Ehrman preguntó a Schabowski: «¿Cuánto entrará en vigor la medida?»; éste último respondió: «En cuanto lo diga, inmediatamente».[60] Apenas se decretó la concesión de permisos de viaje y la apertura de los pasos fronterizos de la frontera interalemana, miles de personas se dirigieron hacia los pasos fronterizos de la frontera interalemana, incluyendo los del muro de Berlín. Los guardias fronterizos, aunque habilitaron la apertura de las fronteras, sellaron los pasaportes de cada una de las personas que atravesaban la fronteras como exiliado. Sin embargo, estó resultó una medida de contención inviable debido a la multitud de personas que solicitaban cruzar la frontera.[61] Así mismo, hubo varios grupos de berlineses que acudieron a la Puerta de Brandeburgo para saltar el muro de Berlín hacia el otro lado de la ciudad.[62]

Los habitantes de la RDA que se dirigieron a la RFA —incluyendo Berlín Oeste— a través de cualquier paso fronterizo de la frontera interalemana recibieron una bienvienida y una bonificación monetaria —conocida como Begrüßungsgeld— de 100 marcos por persona.[62] Ya cuando se dejaron de abonar dichas bonificaciones el 29 de diciembre de 1989, el Estado germano occiental había entregado un total de 625 millones de marcos como bonificaciones monetarias a los ciudadanos de la RDA.[63]

Tras los sucesos ocurridos en Berlín, el canciller de la RFA, Helmut Kohl, suspendió una visita oficial en Varsovia para pronunciar un discurso en el edificio Rathaus Schöneberg en Berlín, el 10 de noviembre.[64]

  Desarrollo de la reunificación

  Transición política hacia la democracia en la RDA

  De izquierda a derecha: El presidente del consejo de ministros de la RDA Hans Modrow, el canciller de la RFA Helmut Kohl, el alcalde de Berlín Oeste Walter Momper y, en segundo plano entre Kohl y Momper, el alcalde mayor de Berlín Este Erhard Krack durante la apertura de la Puerta de Brandeburgo el 22 de diciembre de 1989.

El 13 de noviembre de 1989, Hans Modrow fue elegido Presidente del Consejo de Ministros tras la renuncia de Willi Stoph cinco días antes.[65] El 17 de noviembre de 1989, Modrow, planteó un tratado comunitario con la RFA con la intención de garantizar la estabilidad económica de la RDA y evitar una eventual unificación con la primera; sin embargo esta propuesta de Modrow conllevó a Helmut Kohl plantear su Programa de Diez Puntos, once días después.[66]

El 28 de noviembre de 1989, Helmut Kohl concertó una hoja de ruta en el Parlamento Alemán conocida como el Programa de los Diez Puntos con el fin de facilitar la transición democrática y la materialización de una confederación entre ambos Estados alemanes.[67] En particular, el tercer y quinto punto del programa eran vinculantes a la transición política que se efectuó a lo largo de 1990 en la RDA. El tercer punto apuntaba que el estado de la RFA cooperase ampliamente en la integración entre ambas Alemanias si algún cambio se llevaba a cabo en el sistema político y económico de la RDA; proponía la disolución del PSUA dado el abuso de autoridad ejercido por los integrantes del mismo, la convocatoria de elecciones libres y decretar la amnistía de los presos políticos en la RDA. El quinto punto afirmaba que un prerrequisito para emprender la creación de estructuras políticas y económicas confederativas era que el pueblo germano oriental eligiera democráticamente al gobierno (incluyendo a la comisión parlamentaria de la Volkskammer) con el cual el gobierno de la RFA concertaría el proceso de reunificación.[68]

El 6 de diciembre, tras la renuncia de Egon Krenz de todos los cargos que ejercía, Manfred Gerlach (del partido LDPD) le sustituyó como Presidente del Consejo de Estado.[69] El 1 de diciembre, los diputados de la Volkskammer abolieron el artículo 1 de la Constitución de la RDA, el cual decretaba la hegemonía del PSUA del Frente Nacional de Alemania Democrática.[70]

El 7 de diciembre de 1989, se organizó una mesa redonda (un tipo de foro) en el Palacio de Schönhausen entre los dirigentes del antiguo frente electoral, los líderes de los partidos de oposición, con el apoyo de delegados de la Iglesia Protestante de la RDA como mediadores del debate. La motivación de este foro de debate era establecer condiciones para la realización de una reforma constitucional y de elecciones libres.[71] La existencia de esta mesa redonda culminó el 12 de marzo de 1990, habiéndose realizado dieciséis reuniones.[72]

Poco después, el 18 de marzo de 1990 se celebraron las primeras elecciones legislativas libres en la historia de la RDA. Estos comicios se decantaron a favor de la coalición Alianza por Alemania, recibiendo un apoyo del 48,2% de los votos, mientras que otros partidos, como el Partido Socialdemócrata (SPD) y el Partido del Socialismo Democrático, consiguieron un apoyo del 21,84% y 16,33%, respectivamente.[73] El 5 de abril del mismo año, Sabine Bergmann-Pohl fue elegida Presidenta de la Volkskammer,[74] siendo la última persona en ejercer dicho cargo.

Una semana más tarde, el candidato por el partido demócrata cristiano Lothar de Maizière fue elegido por los diputados de la Volkskammer como Presidente del Consejo de Ministros de la RDA, con una mayoría de 265 votos a favor.[75] La elección de de Maizière fue significativa para las negociaciones sobre la reunificación de Alemania, puesto que durante su gestión, la Volkskammer decretó 164 estatutos y 93 resoluciones desde el 5 de abril hasta el 2 de octubre de 1990, algunas de ellas se preservaron como parte del marco jurídico del Tratado de Unificación.[76]

  Transición económica en la RDA

Debido al éxodo masivo de ciudadanos de la RDA hacia la RFA en la segunda mitad de 1989, el entonces ministro del Interior Wolfgang Schäuble acordó la inclusión de éstos como habitantes de la RFA. El 8 de noviembre del mismo año, Helmut Kohl propuso una ayuda económica al gobierno de la RDA para mejorar la situación económica de los habitantes de este país, evitando así el éxodo migratorio existente entre ambos países.[77] Kohl propuso en su Programa de los Diez Puntos de Helmut Kohl se mencionaba la implantación de una economía de mercado en la en detrimento de la economía planificada impuesta en la RDA.[68]

El éxodo migratorio hacia la RFA había limitado la productividad de las empresas de la RDA debido a la inasistencia de trabajadores, perjudicando severamente la situación económica de este país y acelerando el riesgo de insolvencia en muchas de sus empresas. Aún ignorándose los efectos causados por las migraciones hacia la RFA, el Bundesbank estimaba que la productividad promedio de las empresas públicas de la RDA era de un tercio con respecto a la de las firmas germano occidentales.[78] Durante el mes de enero de 1990, unas 2000 personas fueron reasentadas diariamente en la RFA.[79] [80]

El Presidente del Consejo de Ministros de la RDA, Lothar de Maizière, tras ser elegido en las elecciones legislativas de 1990, difundió algunos hechos que reflejaban la situación de la economía germano oriental:

En Alemania Occidental, entre el 47% y el 53% de su producto interno bruto (PIB) se destina a los presupuestos nacionales e inversiones, respectivamente; mientras que en la RDA el 85% de nuestro PIB se designa para el pago del consumo interno y sólo el 15% para las inversiones. Por lo tanto, apenas se destinan partidas de capital para las reparaciones de nuestros activos tangibles. Además, no hay financiación para la renovación de éstos. Toda la infraestructura de este país, incluyendo viviendas, se encuentran en un estado descuidado y anticuado.[81]

  Tratado sobre la Unión Monetaria, Económica y Social

La primera iniciativa para una unión monetaria fue presentada por el otrora alcalde de Hamburgo Klaus von Dohnanyi el 21 de diciembre de 1989. El 19 de enero de 1990, una portavoz del SPD, Ingrid Mätthaus Maier, anunció la primera propuesta para una unión monetaria efectiva entre ambas Alemanias.[82] Tras la caída del Muro de Berlín, el canciller Helmut Kohl planteaba el establecimiento de una moneda única en ambas Alemanias, pero en la Cancillería Federal esta medida era vista con escepticismo porque se dudaba de la factibilidad, eficacia y materialización de su propuesta. El Presidente del Consejo de Ministros de la RDA, Hans Modrow, apoyó la proposición de Kohl, aunque añadió que su ejecución requería la estabilización de la economía germano oriental.[83] [80] El 15 de febrero de 1990, Kohl expuso su apoyo a los diputados del Bundestag sobre la unión monetaria alemana:

Enviamos una señal de aliento y esperanza al pueblo de la RDA desde la RFA, ofreciéndoles nuestro activo económico más valioso, el marco alemán, con el fin de delimitar las condiciones iniciales para mejorar la situación económica y los niveles de vida en la RDA.[84]

Poco después, el 6 de febrero, Kohl declaró que a partir de entonces comenzarían las negociaciones con el gobierno de la RDA en virtud de crear una unión monetaria.[85] La finalidad de crear una tasa de cambio de relación 1:1 [n. 2] entre los marcos alemanes y los de la RDA se resumía en tres premisas: Mantener la competitividad de las empresas públicas de la RDA por medio del aumento salarial que generaría la modificación de la tasa de cambio, aumentar la liquidez de sus activos y establecer una tasa de cambio adecuada para la convertibilidad de los ahorros de los ciudadanos de la RDA a marcos alemanes.[86] Sin embargo, acontecieron discrepancias entre el gobierno de la RFA y el Bundesbank, puesto que el presidente de dicha institución, Karl Otto Pöhl, no había sido informado sobre el comunicado de prensa por parte del canciller Kohl.[85] Esta decisión fue finalmente aceptada por el Bundesbank, aunque en contra del criterio de los economistas de dicha institución. Su presidente opinó que una menor tasa de cambio para la conversión de los marcos de la RDA ofrecería mejores oportunidades para que sus empresas públicas evitaran la insolvencia; de lo contrario, se revalorizarían sus gastos operativos (en particular, los salarios de los empleados) y sus deudas.[78] [87] [88] Además, la conversión a una tasa de cambio fija con relación 1:1 se consideraba una medida arriesgada, ya que provocaría un aumento de la inflación por exceso de liquidez.[87] [88]

La baja productividad en las empresas de la RDA había debilitado la economía de dicho país, dificultando las expectativas del Bundesbank (banco central de Alemania) y del Ministerio de Finanzas de Alemania para establecer una tasa de cambio de un marco alemán por un marco de la RDA.[34] El 29 de marzo, la junta directiva del Banco Federal introdujo una devaluación en la tasa de cambio del marco alemán y los marcos de la RDA, con una relación de 1:2. Esta medida tenía el propósito de estimular la utilización de los marcos de la RDA circulantes en detrimento de los marcos alemanes para evitar un riesgo de inflación en la RFA.[34] Para aquel momento, se consideraba perjudicial para los ciudadanos germano orientales las consecuencias que podría ocasionar la igualdad en la tasa de cambio en ambas monedas.[89] Pese a la regulación, aún no existía una convertibilidad fija entre ambas monedas, fluctuando las tasas de cambio en una relación de 1:6 a 1:9.[89] Sin embargo, el tipo de cambio aplicado a las compañías germano orientales para el pago de las deudas y los salarios era estable, en una relación de 1:2, de acuerdo a la revalorización impuesta por el Bundesbank.[90] El ministro de Economía Helmut Haussmann y los representantes del Bundesbank arguyeron favorablemente por una conversión 1:2, la cual pese a reducir los salarios a la mitad en la RDA, favorecería la competitividad de las compañías germano orientales y el interés de inversores extranjeros.[91]

  Cola de clientes esperando en una caja de ahorros en Gera el 1 de julio de 1990 para retirar dinero de sus cuentas de ahorro tras convertirlos de marcos germano orientales a marcos alemanes.

La decisión tomada por el Bundesbank contrariaba las iniciativas promovidas por los partidos políticos participantes en las elecciones legislativas de 1990, generando manifestaciones en la RDA. La devaluación impuesta por el Bundesbank había reducido a la mitad los salarios con respecto a los vigentes en 1988 (una media de 854 marcos de la RDA). Un salario de 427 marcos de la RFA equivalía apenas a la quinta parte de un sueldo medio en Alemania Occidental.[87] El defensor más favorable a la implementación de la tasa de cambio 1:1 entre las monedas de ambas Alemanias fue el ministro del Trabajo Norbert Blüm, quien afirmó que «un tipo de cambio inferior a 1:1 crearía una agitación social intensa y desestabilización política».[92] [90] La modificación de la tasa de cambio se convirtió en la consigna política de Markus Meckel (líder del partido socialdemócrata de la RDA), así como una problemática de importancia máxima en la Alemania Oriental para el gobierno de Lothar de Maizière.[93]

Los inconvenientes señalados con la convertibilidad de ambas monedas condujeron a negociaciones entre los gobiernos de la RDA y la RFA, liderados por Lothar de Maizière y Helmut Kohl, respectivamente, para pactar la firma de un tratado para la Unión Económica, Monetaria y Social el 18 de mayo de 1990, después de dos meses de acuerdos entre ambas partes.[94] Pese al desarrollo de las negociaciones del tratado, tanto políticos como economistas de la RDA advirtieron que una unión monetaria entre ambas Alemanias efectuada apresuradamente, no sería viable sin la protección de su comercio exterior.[95] El 1 de julio de 1990 entró en vigor dicho tratado, implementándose desde ese momento la introducción del marco alemán como moneda de curso legal en la RDA. Ese mismo día, Kohl pronunció un discurso, en el cual aseveró que su gestión promovería el desarrollo económico de la RDA.[94]

  Privatización del sector público en la RDA

Una problemática presente en el marco de la reunificación alemana fue la de reemplazar el sistema económico centralizado de la RDA a una economía de mercado. Se planteó la administración de las empresas públicas de la RDA por parte de un holding o una agencia fiduciaria que fuera capaz de salvaguardar la administración de los bienes públicos de la RDA.[96] La constitución de dicha institución, la Treuhandanstalt (abreviada THA de aquí en adelante) provino de una iniciativa planteada en la mesa redonda el 12 de febrero de 1990 por Wolfgang Ullmann, representante del grupo de activistas sociales Demokratie Jetzt.[97] El Consejo de Ministros de la RDA aprobó la creación de la THA el 1 de marzo de 1990, y luego la Volkskammer aprobó el marco legal de dicha institución, la Treuhandgesetz (Ley de fideicomiso) el 17 de junio del mismo año.[98] Ya para el 31 de diciembre de 1990, la THA había logrado administrar las finanzas de 8.810 empresas públicas de la RDA, las cuales empleaban en total a cuatro millones de trabajadores.[99]

Desde su creación hasta su disolución en 1994, la THA había administrado los bienes de 12.354 empresas; de las cuales 7.853 habían sido privatizadas o municipalizadas. Cerca de 2.700 empresas fueron adquiridas por sus respectivos directivos por la modalidad Management buyout, otras 1.600 no pudieron ser privatizadas, por lo que la administración de estas empresas fueron devueltas a sus respectivas juntas directivas. Entre estas empresas, la THA clausuró 3.713 de ellas.[100] La THA desde su creación, fomentó la concreción de adquisiciones de las empresas privatizadas por parte de consorcios de la RFA pertenecientes a la misma industria; no en vano el 74% de las sociedades privatizadas fueron adquiridas por compañías germano occidentales.[96]

  Aceptación internacional de la reunificación

  Primera página del Tratado dos más cuatro. Para ver las demás páginas del tratado, haga clic aquí.

Paralelo a los esfuerzos logrados para materializar la reunificación de ambas Alemanias, el gobierno alemán buscaba el reconocimiento de la reunificación por parte de la comunidad internacional, en especial el de los países vencedores de la SGM y los países vecinos.

La reunificación entre ambas Alemanias fue cuestionada por el gobierno británico, por inquietud ante una predominancia alemana en la política exterior europea, motivada por su mayor potencial económico, así como por sus desarrolladas relaciones bilaterales con otros países europeos y los Estados Unidos.[101] Según la primera ministra Margaret Thatcher, «desde la fundación del Imperio Alemán, Alemania siempre había fluctuado erráticamente entre la agresión y la duda»; considerándolo un país capaz de desestabilizar la construcción de una política común europea.[102] El gobierno británico también desconfiaba de uno de los planteamientos de Gorbachov, el cual consistía en un orden geopolítico pacífico y paneuropeo; por medio de la disolución de la OTAN y del Pacto de Varsovia.[103] En cambio, la posición del presidente francés François Mitterrand se mostró favorable ante la libre determinación del pueblo alemán ante la reunificación de sus países, aunque mediada por un diálogo con la Unión Soviética y las potencias occidentales.[104]

La postura del gobierno estadounidense bajo la gestión de George H. W. Bush secundaba la unidad de Alemania, aunque éste apuntaba que una Alemania reunificada debía pertenecer a la OTAN porque la RFA era uno de sus estados miembros.[105] La Unión Soviética planteó una posición contraria a la anexión de una Alemania reunificada a la OTAN,[106] pero renunció a su postura inicial porque la integración alemana a dicha organización no perjudicaba de ninguna manera la seguridad nacional soviética.[103]

Ya el 2 de febrero de 1990, el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania Hans-Dietrich Genscher hubo aprobado las propuestas del Departamento de Estado estadounidense, las cuales contemplaban la planificación de las negociaciones para la reunificación de ambas Alemanias, lo cual derivó en el Tratado Dos más Cuatro.[107] En la reunión de ministros de Relaciones Exteriores de la OTAN y el Pacto de Varsovia ese mismo día en Ottawa, Canadá; los representantes de Italia y los Países Bajos exigieron su participación en las negociaciones de la reunificación de ambas Alemanias, a lo que Genscher respondió: «¡Vosotros no sois parte del juego!»;[108] haciéndoles entender que ésta era una problemática concerniente a los gobiernos de ambas Alemanias y las cuatro potencias vencedoras de la SGM.[109] Aunque a partir de dicho día podían entablarse las conversaciones entre los ministros de Relaciones Exteriores de los países involucrados,[110] éstas se retrasaron hasta el 14 de abril de 1990, día en que Markus Meckel fue electo democráticamente como ministro de Relaciones Exteriores de la RDA.[111]

Sin embargo, los demás participantes del tratado, exigieron un reconocimiento formal de la frontera germano-polaca (Línea Oder-Neisse); la cual fue ratificada tras una resolución aprobada en el Bundestag el 21 de junio de 1990[112] y finalmente, el 14 de noviembre del mismo año por medio del Tratado Fronterizo germano-polaco. En él, ambas partes declararon inviolable dicha frontera y se comprometieron a no reivindicar ninguna clase de reclamaciones territoriales.[113]

Estos éxitos parciales conllevaron a una reunión con Mijaíl Gorbachov por parte del canciller alemán Helmut Kohl y su ministro de Relaciones Exteriores Hans-Dietrich Genscher el 16 de julio de 1990 en uno de sus pabellones de caza,[114] la cual concluyó en el consistimiento del primero con respecto al ejercicio pleno de la soberanía por parte de una Alemania unificada y miembro de la OTAN. El reconocimiento de Gorbachov a la nueva república alemana, facilitó el apoyo de los Estados Unidos a la unidad alemana.[115] Así fue como la Alemania reunificada pudo elegir a qué alianza de naciones pertenecer. Desde 1945, la soberanía alemana había sido entregada a las potencias vencedoras de la SGM. En la RFA, la cesión de su soberanía fue ratificada mediante los Acuerdos de París en 1954; no obstante, desde ese año hasta 1990, las potencias occidentales (Estados Unidos, Reino Unido y Francia) renovaban el derecho de gestionar la soberanía de la RFA.[116]

Las potencias vencedoras de la SGM acordaron el 12 de septiembre de 1990 la firma del Tratado Dos más Cuatro en Moscú,[117] tras tres reuniones previas en Bonn (5 de mayo), Berlín Este (22 de junio) y París (17 de julio).[118] El 2 de octubre del mismo año aclararon que los derechos y responsabilidades contraídos por el estado alemán entrarían en vigor a partir de la fecha de la reunificación alemana hasta que dicho tratado sea revocado.[119]

  Tratado de Unificación

  Facsímiles del Tratado de Unificación.

El 23 de agosto de 1990, la Volkskammer aprobó con 294 votos a favor (62 en contra), la adhesión de la RDA mediante la aplicación del artículo 23 de la Ley Fundamental de la RFA, cuyos efectos entrarían en vigor a partir del 3 de octubre de 1990.[120] El 31 de agosto, el Consejo de Ministros de la RDA y el Gobierno federal de Alemania aprobaron y firmaron el «Acuerdo para la reunificación de Alemania», en el cual pactaron los compromisos de los gobiernos de ambos países durante el proceso de reunificación. En la tarde del mismo día, los negociadores del acuerdo, Wolfgang Schäuble (RFA) y Günther Krause (RDA); ratificaron dicho acuerdo en el Kronprinzpalais en Berlín Este.[121] [122] Ambos negociadores firmaron en Bonn el 18 de septiembre, otro documento llamado «Acuerdo para la realización e interpretación del Tratado de Unificación», el cual añadía más compromisos al gobierno de la RFA; los cuales incluyeron compensar las pérdidas materiales de las víctimas de la Alemania Nazi y de la RDA, la preservación de los archivos de la Stasi y el cumplimiento y supervisión de las funciones de los ministerios de la Alemania reunificada.[123] [124]

El 20 de septiembre de 1990, la Volkskammer aprobó la aplicación del Tratado de Unificación por 299 votos a favor (81 en contra),[125] el mismo día, el Bundestag aprobó el tratado con 442 votos a favor (50 en contra). Al día siguiente, el Bundesrat lo aprobó por unanimidad.[126]

Las siguientes son las cláusulas que debía aprobar y acatar el gobierno de la RDA para unificarse con la RFA, de acuerdo al artículo 23 de su Ley Fundamental, en especial las siguientes:[1]

  • La Ley Fundamental entra en vigor en los nuevos estados de Brandeburgo, Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Sajonia, Sajonia-Anhalt, Turingia y el este de Berlín; tras concluir la adhesión de la República Democrática Alemana a la República Federal de Alemania.
  • La reunificación de Alemania concluirá el 3 de octubre de 1990.
  • Berlín será la capital de la República Federal de Alemania.
  • La Ley Fundamental deberá ser actualizada cada dos años desde que se haga efectiva la reunificación de Alemania.
  • La Volkskammer deberá enviar 144 de sus diputados en el Bundestag.[127]
  • Revelar el paradero de los archivos de la Stasi.[128]

  Entrada en vigor de la reunificación

  Celebraciones en el edificio del Reichstag.
  Richard von Weizsäcker en el acto estatal de la reunificación.

El 3 de octubre a la medianoche se proclamó frente al edificio del Reichstag la reunificación de Alemania bajo el tañido de la Campana de la Libertad, el izado de la bandera nacional, el canto del himno nacional y la posterior lectura del artículo 23 de la Ley Fundamental por el presidente de Alemania Richard von Weizsäcker.[129] A ello, le siguió una exhibición de fuegos artificiales en todas las ciudades de Alemania.[130] El Tratado de Unificación entró en vigor este día porque era la fecha más temprana posible para la conclusión de la reunificación de ambas Alemanias. El Gobierno Federal de Alemania quería informarse sobre las resoluciones emitidas por la Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa para ministros de Relaciones Exteriores acerca del desenlace del Tratado dos Más Cuatro, la cual tuvo lugar el 2 de noviembre de 1990.[131]

El 22 de junio de 1990, la Volkskammer decretó la reorganización territorial de la RFA por medio de la constitución de nuevos estados federados en la RDA; la cual concluyó con la creación de los estados de Brandeburgo, Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Sajonia, Sajonia-Anhalt y Turingia, estados que habían sido disueltos el 25 de julio de 1952.[132] La ciudad de Berlín, ya reunificada, se instituyó como un estado federado.

Aunque en 1949, Bonn se había declarado como capital provisional de la RFA, hubo una acalorada discusión en el Bundestag sobre la transferencia de los poderes a Berlín. Las deliberaciones de la cámara baja alemana resultaron en la aprobación de la «Resolución sobre la ciudad capital» (en alemán: Hauptstadtbeschluss) el 20 de junio de 1991,[133] en el cual se ordenó que la sede del Parlamento —tanto la cámara baja como la alta— y el Gobierno Federal debe establecer su sede en Berlín, mientras que los ministerios situaron sus oficinas tanto en Berlín como en Bonn, pero con su sede en alguna de las dos ciudades.[134]

El 3 de octubre fue declarado Día de la Unidad Alemana.[1] Antes de la reunificación, dicho día se celebraba el 17 de junio, en conmemoración de la sublevación ocurrida en la RDA el 17 de junio de 1953.[135]

  Consecuencias de la reunificación

  Económicas

Aunque en el corto plazo, la convertibilidad de ambas monedas se presentaba ventajoso en la RDA, puesto que era posible adquirir productos hechos en la RFA por un menor precio.[136] A principios de 1990, la tasa de cambio podía ser superior a 1:6 entre ambas divisas. Pese a que la tasa de cambio entre ambas monedas no seguía una relación 1:1, el marco de la RDA, al menos en términos de paridad de poder adquisitivo con respecto al marco alemán entre ambas Alemanias era similar.[137] Sin embargo, al aplicar una tasa de cambio 1:1 entre ambas monedas, una canasta básica ajustada a los precios de la RFA reducía a un cuarto el poder adquisitivo del salario promedio de un trabajador en la RDA con respecto al previo a la reunificación.[91]

Al implementar una paridad de salarios en las empresas de la RDA se partió de que mantener los salarios bajos causaría migración hacia la RFA. Uno de los errores fue considerar que el recíproco de dicha premisa era verdadero, puesto que el aumento de los salarios no previene la migración a largo plazo. En cambio, aumentaron notablemente los gastos operativos de las mismas sin mejorar significativamente la productividad de éstas; teniendo como consecuencia su quiebra.[91] [138] Como su productividad promedio era de un tercio con respecto a la RFA, se infiere que para se necesitaban tres veces más recursos para la producción de una serie de artículos. Era posible evitar una oleada generalizada de empresas insolventes y despidos por medio de aumentos de sueldo graduales manteniendo la tasa de cambio 1:2 o implementando un área de libre comercio entre la RDA y la RFA, en vez de una unión monetaria.[138]

Por otra parte, se esperaba que las privatizaciones acometidas por la THA pudieran conservar la administración de las empresas de la RDA, vender el 30% de dichas compañías a compradores e inversores germano orientales —el restante 70% corresponde a firmas que, en principio fueron expropiadas por la Unión Soviética en 1948 y que, pasaron a control estatal cuando se estableció la RDA en 1949; de modo que no estaban sujetas a restituciones— y evitar al máximo la pérdida de puestos de trabajo. La desmantelación del sector público de la RDA por parte de la THA fue eficiente en virtud que entabló negociaciones con consorcios germano occidentales del mismo sector económico;[96] sin embargo, no evitó la pérdida de empleos generada por despidos generalizados o por la quiebra de las empresas públicas de la RDA.[139] Para 1992, el desempleo alcanzó el 15% de la población activa de la RDA, lo cual significó la peor cifra de paro desde la Gran Depresión.[140]

Transferencias brutas para los nuevos estados
federados de la antigua RDA desde 1991 hasta 1995
Fuente: (Ritter, 2007)[141]
Procedencia Monto (en millardos de marcos alemanes)
Capital público de la RFA 526
Capital público proveniente de los estados
federados y localidades de la RFA
44
Fondos para la Unidad Alemana 75
Asistencia familiar y domiciliaria 27
Subsidios de desempleo 97
Pensiones 43
Beneficios brutos recibidos para el desarrollo
de la seguridad social, seguro de desempleo e inversiones
812
Impuestos, gastos administrativos - 197
Transferencias netas 615

Lo más cuestionable de las operaciones de la THA fue la subestimación del capital humano despedido en el fragor de las negociaciones y que su financiación dependía del capital público de la RFA;[140] desde su creación en junio de 1990 hasta diciembre de 1994 (fecha en la cual la THA cesó sus operaciones), los contratos efectuados por esta agencia amasaron una deuda de 260 a 270 millardos de marcos alemanes.[100]

El efecto combinado de la unión monetaria y las privatizaciones de la THA conllevaron a un desmesurado aumento de la deuda pública de la RFA, puesto que ahora el Estado alemán debía encargarse de subvencionar el desarrollo de la seguridad social en la RDA, asegurar las prestaciones sociales de los ciudadanos de la RDA desempleados, además de los gastos que implicaban la renovación de la infraestructura de los cinco nuevos estados federados tras la reunificación de Alemania.[142] En la tabla de la derecha, se muestra cuánto hubo invertido el estado alemán para un estado de bienestar en la antigua RDA. Además, la RFA efectuó transferencias de capital hacia los estados federados de la antigua RDA para financiar los gastos de las jubilaciones anticipadas a todos los trabajadores de 55 a 65 años y las compensaciones monetarias para las víctimas de la Segunda Guerra Mundial, estimadas en 85,3 y 4,3 millardos de marcos alemanes, respectivamente.[141]

Con la finalidad de aminorar los costos que implicó el desarrollo de la antigua RDA, se implantó en 1991 un nuevo impuesto denominado «Recargo de Solidaridad», el cual gravaba en un 3,75% el impuesto sobre la renta, las ganancias de capital y los impuestos de sociedades. En 1995, este recargo fue elevado al 7,5%; y desde 1998 se ha mantenido en un 5,5%.[143] En la década de 1990, también se elevaron los impuestos sobre los combustibles fósiles, sobre el tabaco y sobre la seguros; los gravámenes establecidos aumentaron del 0,28% al 0,45% y del 0,23% al 0,3% (para la gasolina y el gasóleo, respectivamente);[144] del 3,1% al 4,2% para los productos derivados del tabaco[145] y del 7% al 15% para los precios de los contratos de seguro.[146]

  Sociales

El aislamiento de la RFA con la RDA durante la Guerra Fría (en particular, tras la construcción del Muro de Berlín en 1961), causó que las idiosincrasias germano occidental y germano oriental divergieran.[147] La unidad alemana se centró principalmente, en el establecimiento de una economía de mercado en lugar de una planificada y la abolición del sistema político anterior,[148] en virtud del Programa de los Diez Puntos; sin embargo, la unificación de ambas sociedades alemanas se ha topado con variadas dificultades.

  Identidad nacional de los alemanes orientales

Los alemanes occidentales al favorecer los modelos económicos y políticos aplicados en los países del primer mundo, mantenían una imagen negativa de la RDA; en particular criticaban la carencia de libertades individuales y la economía de escasez. Sin embargo, los ciudadanos germano occidentales mostraban simpatía hacia los habitantes de la RDA, considerándolos en muchos aspectos similares; percepción que fue tomada en cuenta en el proceso de reunificación, contrastando con las diferencias que manifestarían luego unos respecto de los otros.[149]

La identificación de los ciudadanos germanos orientales respecto a la identidad nacional alemana existía antes de que ocurrieran los eventos de 1989 que conllevaron a la reunificación.[150] Desde entonces, la pertenencia a una nación alemana ha aumentado debido al fin de la dicotomía entre la sociedad alemana.[151] Los alemanes orientales manifiestan una identidad nacional alemana frente a los extranjeros, sin importar demasiado la región a la que pertenecen. En algunos casos, se identifican también como europeos o ciudadanos del mundo. En este contexto, la identidad nacional se refiere al sentido de pertenencia a una nación, sin que exista afinidad alguna con ideologías nacionalistas o de extrema derecha.[150]

El progresivo asentamiento de las condiciones de vida de la RFA hacia la RDA fue una de las prioridades del proceso de reunificación; estableciéndose así la identidad social germano occidental como un grupo de referencia al que los ciudadanos de la RDA debían asimilarse.[152] Sin embargo, los alemanes orientales se reconocen como «ciudadanos de segunda clase» debido al desempleo que afectaba al este de Alemania, la inferioridad de los salarios respecto al oeste de Alemania, el menoscabo de los logros del Estado germano oriental en seguridad social, educación y deportes y que el proceso de reunificación velaba por los intereses de la economía y del Estado germano occidental. Ello generó que los alemanes orientales enfatizaran su propia identidad nacional frente a los alemanes occidentales, en vez de adaptarse como ciudadanos alemanes degradados en la Alemania unificada.[151]

La valoración propia de los alemanes orientales dentro de su nueva identidad nacional (en este caso, la alemana) se vio amenazada al pertenecer a una nueva identidad, al comparar las características de la sociedad germano occidental con respecto a la oriental. A grandes rasgos, la sociedad germano occidental era individualista, lo cual implicaba que la pertenencia a algún grupo o varios de la misma no garantizaba los bienes materiales y la estabilidad emocional del individuo y además, se primaba la consecución de las acciones que aseguraran la superación personal frente a los colectiva. En cambio, en la sociedad germano oriental, prevalecía la importancia de pertenecer a un colectivo (como la familia, compañeros de trabajo, entre otros) y la superación personal del individuo iba estrechamente ligada al progreso de los grupo a los cuales perteneciera.[153]

La primera impresión surgida tras el reencuentro entre alemanes occidentales y orientales, degeneró en malentendidos debidos a los estereotipos que tenían los unos sobre los otros. La sociedad germano occidental calificaba a los orientales como lentos, quejumbrosos y pasivos, sin tomar en cuenta que éstos no estaban acostumbrados a un sistema democrático y a un entorno laboral competitivo,[154] en el cual se primaba el rendimiento de cada trabajador y la productividad y competitividad de la empresa, en detrimento del reconocimiento de los méritos colectivos de los trabajadores.[155] Por otra parte, los alemanes orientales opinaban que sus compatriotas occidentales eran egoístas, superficiales, prepotentes, sabihondos e incapaces de comprender las dificultades que les suponía adaptarse a un nuevo estilo de vida. y a una nueva identidad nacional.[156] [148] [153]

El entendimiento entre ambas identidades sociales se encauzaría por medio del diálogo; sin embargo, la separación y el enfrentamiento ideológico a las que se vieron sometidas y el enfoque del proceso de reunificación (en la cual se han igualado las condiciones de los alemanes occidentales con los orientales), ha ocasionado que la conciliación entre ambos colectivos se prolongue.[157]

  Aumento de la xenofobia en la antigua RDA

Después de la reunificación, se ha asentado gradualmente en la población de la RDA (especialmente entre los jóvenes) una serie de conductas xenófobas, las cuales han conllevado no sólo a la discriminación de los inmigrantes, sino a una mayor incidencia de agresiones contra extranjeros en el este de Alemania.[158] A principios de la década de 1990, un amplio sector de la población de los estados federados orientales opinaba que el Estado alemán debía solventar efectivamente las dificultades que afectaban a los alemanes orientales (tales como el elevado porcentaje de desocupados y el incremento del costo de vida con respecto al oeste de Alemania) antes de permitir el establecimiento de inmigrantes en el este de Alemania; puesto que a ellos se los acusaba de «vivir a expensas del Estado», «generar una escasez de viviendas» y «arrebatar los empleos a los alemanes».[159] De este modo, el arraigo de las conductas xenófobas en la RDA provenía en parte de su sensible situación económica; en particular, la progresiva disminución de los subsidios del Estado alemán y el lento crecimiento económico de los estados federados orientales, que impedía la creación de empleos.[160] [161] Sin embargo, no es la circunstancia más vinculante.

El adoctrinamiento del individuo por medio de la educación y la propaganda y la preservación de una sociedad homogénea fueron claves para la consolidación del socialismo en la RDA. La formación de cada individuo era competencia del Estado germano oriental; ésta implicaba la adaptación a una sociedad socialista, la cual se conseguía impidiendo el desarrollo de una personalidad individual y fomentando la disciplina, sumisión y el sentido de pertenencia de un individuo a una colectividad uniforme y homógenea (basada en el ideal marxista de la sociedad sin clases) desde la infancia.[162] Así, la presencia de extranjeros alteraba el orden y la homogeneidad de la sociedad germano oriental;[163] [164] debido a ello el establecimiento de inmigrantes (en su mayoría, provenientes de otros países socialistas) en la RDA estaba restringido por el Estado. La convivencia en una sociedad homogénea ha hecho que los alemanes orientales fueran poco receptivos a la presencia de inmigrantes, lo cual justifica la aparición de actitudes xenofóbas hacia ellos.[165] Sin embargo, el rechazo al extranjero está correlacionado a la falta de educación. En general, el acceso a niveles educativos superiores permite una mejor formación, suprimiendo prejuicios contra los inmigrantes y minorías; al mismo tiempo evita que el individuo compita con los inmigrantes por empleos poco remunerados o por subsidios del Estado.[160]

  El rol de la mujer en la sociedad germano oriental

El reencuentro de ambas sociedades puso de relieve el mayor protagonismo de la mujer en las familias germano orientales. Dado que las teorías marxistas afirmaban que el patriarcado era propia de las economías capitalistas y que no era posible la fundación de una sociedad socialista sin la participación de la mujer, el PSUA fue favorable ante la perspectiva de igualar los derechos de las mujeres en la RDA. Desde la década de 1950, se facilitó el acceso a la educación y al mercado laboral al colectivo femenino, y se ofrecieron subvenciones por maternidad.[166] El trabajo daba a las mujeres en la RDA cierta independencia económica y solventaba las necesidades de sus familias. En la RFA, las mujeres (en particular, las feministas) opinaban que el Estado germano oriental era permitía la explotación de las trabajadoras, puesto que debían desempeñar también ocupaciones en sus hogares.[167]

A principios de la década de 1990, las mujeres de la RDA se vieron afectadas porque la formación y experiencia laboral anterior no cumplían con las exigencias de los puestos de trabajo análogos en las empresas germano occidentales (ya para entonces, los consorcios de Alemania Occidental habían adquirido el 70% de las empresas germano orientales). En el mercado laboral de Alemania Occidental, la demanda de personal femenino se restringía al comercio minorista y a la hostelería; lo cual contribuyó al desempleo de la población femenina activa de la antigua RDA, pues en su mayoría habían adquirido experiencia laboral en el sector industrial. El personal femenino con edades de entre 50 y 60 años fue despedido o jubilado forzosamente, mientras que a las mujeres más jóvenes se les ofrecía empleo a tiempo parcial.[168] Sin embargo, el porcentaje de desempleadas en los estados federados occidentales y orientales ha ido convergiendo. En 2008, el desempleo alcanzaba el 7,4% y el 14,5% de la población femenina activa del oeste y oriente de Alemania, respectivamente;[169] lo cual representa un enorme avance desde 1998, cuando el desempleo afectó al 56% de la población femenina activa en la antigua RDA, mientras que en la antigua RFA apenas llegaba al 42%.[170]

  Añoranza por la RDA

  Una estatua dedicada al Ampelmann en el distrito Mitte, Berlín.

Hacia la década de 1990, los alemanes orientales se manifestaron nostálgicos por el estilo de vida en la RDA. Específicamente, los alemanes orientales valoraban positivamente la gestión del Estado germano oriental con respecto a la igualdad de género, la seguridad social, la preservación de la seguridad ciudadana y el orden público y en menor medida, la asistencia sanitaria y el sistema educativo en la RDA.[171]

Este sentimiento colectivo es atribuido al desempleo, la disminución del desarrollo económico en los estados federados del este de Alemania y las falsas expectativas sobre la implantación de un estado de bienestar similar al de la antigua RFA.[136] [172] Sin embargo, también es vinculante a la poca identificación que existe entre un amplio sector de los alemanes orientales con respecto a la sociedad germano occidental.[173]

Sin embargo, la creciente identificación de los alemanes orientales con su propia identidad nacional ha resultado positiva para la difusión de algunos productos que se comercializaban en la RDA (como la Vita Cola) y de símbolos como los Ampelmännchen.[174]

  Políticas

Berlín es la capital de Alemania según lo acordado en el Tratado de Unificación, y allí tienen sus sedes el Gobierno Federal y el Parlamento sumando 8.000 funcionarios aproximadamente. En Bonn (antigua capital de la RFA) se sitúan las sedes de seis ministerios, que representan 11.000 funcionarios.[175]

  Véase también

  Fuentes

  Notas

  1. «Alemania como un todo» —traducción de la expresión alemana Deutschland als Ganzes— fue un concepto aplicado por los Aliados originado durante la conferencia de Potsdam para referirse a la frontera oriental de Alemania vigente el 31 de diciembre de 1937.[8] después del reconocimiento de la línea Oder-Neisse.
  2. Aclaración sobre las relaciones en las tasas de cambio: «Una relación de X:Y» debe entenderse como «una relación de X marcos alemanes por Y marcos de la RDA».
    Por ejemplo, en vez de decir «relación de un marco alemán por dos de la RDA», se leerá como «relación 1:2».
    Así mismo, por motivos de estandarización, la relación será entre marcos alemanes por marcos de la RDA y no viceversa.

  Referencias

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  Enlaces externos

   
               

 

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